Atuendos para el trabajo sin complicaciones

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Las razones por las que nos retrasamos antes de salir de casa rumbo a nuestros centros de trabajo pueden ser tan estrambóticas como nos lo permita, por increíble que parezca, la relación que tenemos con nuestro guardarropa. Si vamos con prisas lo más seguro es que cometamos desaciertos a la hora de vestirnos, ya sean de estilo o de cuidado, desde combinar desastrosamente las prendas hasta llevar la camisa arrugada o los calcetines de distintos colores. Lo mejor es trazar un sencillo plan:

1. Tiempo de oro: Los domingos por la noche son una verdadera pesadilla de tedio, pues termina la diversión y se vislumbra la semana de ocupaciones. Ese tiempo muerto frente a la televisión o las redes sociales puede usarse para planear, con toda calma, los atuendos de la semana. Haz una pequeña lista e imagina cómo te gustaría verte. Que sea, pues, un placer.
2. Revisa las posibilidades: Ya tienes en mente qué llevarás durante los días siguientes, pero ¿está limpia esa blusa? ¿puedes localizar esos zapatos? ¿el fular tiene demasiadas arrugas? Ajusta lo que sea necesario, desde botones sueltos hasta ropa sucia, y tendrás más claro el panorama.
3. Aparta los conjuntos: Si te es posible, cuelga las piezas que llevarás en un mismo gancho, una sobre otra. Así estará listo para usarse cuando salgas de la ducha, ahorrarás tiempo y te verás siempre impecable.